La privacidad es un tema que ha surgido en numerosas ocasiones durante los últimos años. Podemos mencionar las demandas que han recibido grandes compañías como Facebook y Google, los escándalos en Estados Unidos por los "escáner de cuerpo completo", y las recientes publicaciones de Wikileaks, entre otros. La realidad es que, a medida que la tecnología avanza, cada vez es más difícil proteger nuestra privacidad.
Pero en este post no pretendo dar consejos sobre cómo proteger nuestra privacidad, sino que me gustaría discutir un tema un poquito más profundo que me ha estado molestando últimamente: ¿por qué necesitamos la privacidad después de todo?
Hay tres motivos que me vienen a la cabeza:
1. Seguridad - Al mantener nuestros datos de manera confidencial, evitamos ser víctimas de robos y demás actos criminales.
2. Prejuicios - Hay ciertas acciones que nos gusta hacer que no son bien vistas por la sociedad, y para evitar los prejuicios decidimos mantenerlas ocultas.
3. Nuestro cuerpo - No queremos que nadie lo esté observando. Punto.
Otro motivo sería en el sector empresarial, para mantener la ventaja competitiva, pero quiero enfocarme en nuestra privacidad como persona.
Seguridad
Gran parte de nuestra seguridad personal la basamos en un concepto conocido como "seguridad por oscuridad". Es un concepto bastante simple: entre menos información el atacante sepa acerca de mi, menos probabilidades hay de que pueda afectarme. Por eso no le damos nuestro número de teléfono ni nuestra dirección a cualquier persona, ni decimos públicamente cuánta plata hay en nuestra caja de seguridad, o si tenemos o no alarma. Entre menos sepan, mejor.
Pero se ha comprobado que la seguridad por oscuridad es una técnica de seguridad muy débil, y cada vez se hace más débil porque es más y más difícil mantener nuestra información privada. Las empresas de seguridad a nivel mundial (especialmente en el campo informático), han cambiado la mentalidad hacia un nuevo tipo de seguridad abierta, donde se asume de antemano que el atacante va a tener todos los detalles del sistema, y aún así el sistema debe ser impenetrable.
Tal vez es hora de que empecemos a enfocarnos en un tipo de seguridad de este tipo, donde la cantidad de información pública que exista sobre mi no influya en el nivel de seguridad que tengo.
Prejuicios
No sé cómo será en otros países, pero en Panamá todos quieren saber si fulanito está cogiendo drogas, o si menganito está quemando a menganita, o si el otro ahora es trasvesti... y de una vez corremos a criticarlos. No sé por qué, pero así somos. Así que no es difícil imaginar por qué a alguien le interesaría mantener sus actividades en privado.
Ahora bien, a mi parecer podemos clasificar estas actividades en dos tipos: las legales y las ilegales. Las actividades ilegales no se deberían cometer, porque son ILEGALES. Así que no veo ningún problema en que todas las actividades ilegales de una persona se den a conocer, y que la persona sea juzgada de acuerdo a la ley. Es más, sería un gran avance en el tema de seguridad.
Las actividades legales son las que me preocupan un poco más, esas actividades que nos encantan hacer, que no hieren a nadie, pero que estamos tan apenados de admitir. Algunas son vistas con malos ojos porque entran en conflicto con el estilo de vida de las generaciones anteriores, mientras que otras son tabús que todos saben pero nadie quiere comentar.
El punto es.. si estás haciendo algo que te hace feliz, que es legal y que no hace daño a nadie, ¿por qué tienes que ocultarlo? Creo que debemos empezar a ser más comprensivos y tolerantes, y estoy seguro que el futuro será más feliz para todos.
Nuestro Cuerpo
La sociedad en la que vivimos nos ha metido muchas ideas en la cabeza con respecto a nuestro cuerpo. Por ejemplo, nos sentimos avergonzados si no estamos igual de dotados que las personas que salen en los anuncios o películas, y nos sentimos inferiores por no tener el "cuerpo ideal".
Yo creo que debemos empezar a valorar nuestro cuerpo como es, a aceptarlo y sentirnos cómodos con él. Sí, también hay que cuidarlo, hay que comer bien y hacer ejercicio (nuestro cuerpo no fue hecho para el estilo de vida sedimentario que llevamos), pero no hay razón para sentirnos avergonzados de él.
Por otro lado, nos han metido la idea de que nuestro cuerpo es un objeto de deseo incontrolable, que no puede ser visto sin causar pensamientos indecorosos. Pero ¿cómo entonces existen culturas donde las mujeres andan topless y los hombres con un taparabo, y no están todo el día teniendo sexo salvaje entre ellos? No me he puesto a buscar las estadísticas, pero estoy casi seguro que en estas culturas existen muchos menos depravados sexuales que en la nuestra.
Tal vez seríamos una sociedad más saludable si pudiésemos aceptar que el sexo es una parte natural de nuestra vida, pero nuestros cuerpos son mucho más que objetos sexuales.
Conclusión
Creo que para resolver la problemática de la privacidad no debemos buscar nuevas maneras de protegerla, sino encontrar la manera en que ésta no sea necesaria. No considero que estemos listos todavía, pero es hora de empezar a buscar cómo llegar a ese punto.
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