martes 27 de abril de 2010

Adiós Amiga

Esta es una historia que me sucedió cuando tenía alrededor de 5 o 6 años. En esos tiempos, por muy extraño que parezca, era bastante común que una mariposa saliera de la nada y se parara sobre mi hombro. No estoy seguro si siempre era la misma mariposa o si variaba entre visitas.. sólo recuerdo que me sucedía con bastante frecuencia.

Usualmente me venía a visitar cuando estaba en el garaje de mi casa, aunque una vez inclusive me sucedió cuando estaba cantando el himno nacional en mi escuela (que queda considerablemente lejos de mi casa). Durante los 30 o 45 segundos que la mariposa se paraba en mi hombro, yo me quedaba totalmente petrificado, sin saber qué hacer (ni siquiera me atrevía a voltear a verla). Luego, la mariposa se iba tranquilamente.. y yo seguía con mi día.

Un día, mientras jugaba con algunos muñecos de acción y estaba totalmente inmerso en mi imaginación, la mariposa vino a visitarme. Ese día no la vi venir, y cometí una acción de la cual hasta el día de hoy me arrepiento... me asusté y le di un manotazo.

Cuando vi la mariposa en el piso y me di cuenta de lo que había hecho, corrí donde la señora que limpiaba la casa y le conté lo que había sucedido, con la esperanza de que ella pudiera hacer algo. Ella se llevó la mariposa y luego me dijo que se había recuperado y se había ido volando.. aunque estoy casi seguro que no fue así.

Desde ese día jamás me ha vuelto a visitar.. y siempre he sentido remordimiento por haber lastimado a una amiga.

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